¿Arrogancia… o inaptitud?

Jueves, 10 agosto 2006

Quizás el título de mi “artículo” sea un poco duro, pero no se me ocurre ninguna otra manera de describir lo que me ha pasado en mi trabajo durante estos días.

No, el problema no está directamente en mi trabajo (que aunque no sea el mejor de todos, no tengo demasiados motivos de queja). El caso es que en varias secciones de mi autoescuela (trabajo como informático) usamos un programa de una conocida empresa que suministra software para dichas entidades. El programa en cuestión nunca me ha parecido demasiado malo, pero no bueno en absoluto (su velocidad deja muchísimo que desear, por poner algún ejemplo), pero la palma se la ha llevado estos días al llegar hace un tiempo la última actualización del mismo.

Al realizarla (una operación bastante rutinaria, meter el CD, darle 4 veces a siguiente y listo. Hasta Bill Gates podría hacerlo ;)), vemos que todo el contenido anterior del programa se ha perdido misteriosamente, por lo que casualmente hablando con otro socio (no había tenido tiempo de llamar al soporte técnico) nos dice que existe un botón que recupera el contenido anterior. Bien, supongo que es ese botón al que le he dado unas quince veces y siempre me ha tirado el mismo error. Lo más que me gusta es que tenga que enterarme por un asociado, en vez de hacerlo por la documentación que se le suele incluir a un software cuando uno hace un cambio mayor… Con lo cual, intento llamar al soporte ténico para descubrir que “Nuestro servicio técnico está ocupado en estos momentos. Por favor, vuelva a llamar más tarde”… así durante todita la mañana. Mi jefe, que está muy preparado para este tipo de situaciones, me consigue el número de un tal Pepito, del soporte técnico.

Tras llamar al día siguiente (con todos los intentos, ya se había acabado el horario de oficina. ¿Horario sólo de mañana para una empresa de software?) el tal Pepito no se encuentra, así que me ponen con Juanito, que por lo menos pertenece al servicio técnico, el cual me dice que ese problema se soluciona volviendo a instalar todo, con lo que nos damos cuenta de que los discos que nosotros tenemos no valen para una nueva instalación, ya que cambiaron el sistema de protección de “disco llave” a “mochila”, y nuestros discos son de lo primero, pero nunca lo hemos notado debido a las tropocientas actualizaciones realizadas. Por lo tanto, me dice que me enviarán de nuevo un conjunto de discos con la versión anterior a la última. Sólo tengo que actualizar la versión que ellos me den con el último CD que hemos recibido y listo. A mi todo me huele a chamusquina, pero como tengo muchas otras cosas que hacer, lo dejo pasar…

Dos semanas después llega el susodicho paquete (que tuvimos que pagar, por supuesto, aunque me gustaría ver el contrato que tiene mi jefe con esta gente, ya que encima que es un problema que no ha sido causado por nosotros…) el cual procedo a instalar con toda celeridad, para comprobar (sin mucha sorpresa, todo hay que decirlo) que el programa sigue haciendo exactamente lo mismo… Utilizando una herramienta bastante útil para estos casos (un monitorizador de ficheros, que me indica a qué ficheros accede un determinado programa en cada momento) me doy cuenta de que el programa busca algunos ficheros en una ruta inexistente. Como paso de hacer chapuzas en mi trabajo, llamo al servicio técnico donde para mi sorpresa me lo cogen al instante (esta vez no ha habido voz maquinal que me indique “Gracias por llamar a LalaSoft”… ¿La usarán para excusar vacaciones del personal únicamente? Lo dejaré para un próximo post ;)), y tras explicarle mi problema a la “gris” señorita (¡no había ni inflexiones en su voz! Quizás esté harta de atender todo el día el teléfono) empieza la fiesta de verdad.

Me dice primeramente “Ese programa funciona” con lo que yo me quedo un poco a cuadros, y me dan ganas de decirle “¿Pero usted cree que si este programa funcionase yo la estaría llamando?”. Pero bueno, me contengo y le explico mis averiguaciones sobre la ruta inexistente. Tras repetirme lo de que el programa debe funcionar, añade una broma más al repertorio diciendo que “Eso nunca nos ha pasado aquí”. Vale, debo admitir que esta tiene un poco más de sentido, pero aún así creo que es bastante normal que a mi como cliente me importe más bien poco los problemas que hayan tenido en sus puestos, ya que el que intento solventar se encuentra en el mío. Me imagino un concesionario en el que tras llevarle mi coche a reparar porque se le ha roto la correa de la distribución a los 1000km me digan “Oiga, es que eso no nos ha pasado nunca aquí”… Espero que a esta gente nunca les exploten las tuberías del gas…

Tras explicarle unas 3 veces más de nuevo mi problema, me dice que espere, y pasados 5 minutos de inaguantable audición musical telefónica (¿quien elige estas músicas de espera? ¿Habrá tenido que soportarlas más de 2 minutos alguna vez?) me indica un lugar de donde bajarme un nuevo ejecutable principal, tras repetirme por décima vez consecutiva que “Eso debería funcionar”. Tras darle las gracias por su amabilidad y decirme que si tengo cualquier problema que les vuelva a llamar (si hombre, encima que pago la llamada para que me cuenten nada…), pruebo el ejecutable con el consiguiente (y de nuevo, nada sorprendente) fracaso. Así que, sin más remedio, me dedico a la solución “chapucera”, que gracias a Dios funciona a las mil maravillas (copia de todo el contenido en la ruta inexistente que busca el maldito programilla)

A todas estas yo me pregunto: ¿Es la arrogancia de saber que todas las autoescuelas de España usan por uno u otro motivo su software la raiz del problema? ¿O más bien es inaptitud pura y dura? Quizás sea una mezcla de ambas: Teniendo la seguridad de que tu software va a seguir siendo usado aunque tengas algún usuario descontento (¿a alguien se le ocurre algún otro caso similar? :D), te da también seguridad (valga la rebundancia) de que la calidad de tu servicio técnico no es un factor determinante para obtener un puesto en el mercado, ya sean tus programas lo más mediocre del mundo (que aclaro no es el caso más allá de lo nombrado al principio) o una maravilla andante (TAMPOCO es el caso ;)). El caso es que cada día está más claro que la cosa tiene que cambiar un poco…

Total, que aquí estoy, aún intentando instalar este maldito programa en una de las secciones (tarda muchísimo en copiar cada CD, así que eliminen esas miradas acusadoras de su rostro… ¡Realmente estoy trabajando! Sólo resulta que soy multitarea :D) porque se resiste mas bien bastante, pero si no han podido conmigo las vacas chifladas, los pollos constipados ni los peches empichados, va a poder un simple puñado de bits. ¡Lo lleva claro!

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