La mayoría manda… ¿o no?

Domingo, 10 febrero 2008

Bueno, después de estar otro poco sin dar nuevas noticias en este lugar, vuelvo con la intención de continuar con lo empezado y de hacerlo con relativa asiduidad con la ayuda de un amigo. ¡Recomencemos!

Y es que hoy vengo para reflexionar un poco (no se puede empezar de nuevo y hacerlo con boberías, ¿cierto?) sobre algo que pasa a menudo. Has de tomar una decisión o actuar de una determinada manera, y te planteas lo siguiente: ¿He de pensar/decir/hacer lo que piensan/dicen/hacen ellos? Y ellos abarca un grupo que existe en cualquier situación: la mayoría. Es cierto que es más “democrático”, o para ser más exactos, “menos injusto”, que sea la mayoría la que decida. Pero cuando no hay que decidir nada, y la acción en curso solo repercute en ti, ¿es correcto o incluso excusable comportarse como la mayoría? Si hoy en día está de moda (es decir, lo que hace la mayoría es…) ser un maleducado, o comportarse como un cretino, ¿es eso excusable?. O si todo el mundo escucha un determinado tipo de música, o se viste de una manera determinada, ¿debo yo hacer lo mismo?

Aunque lo parezca, no estoy criticando nada en realidad. Por mi parte, me da lo mismo lo que haga la mayoría o lo que está de moda o lo que el resto del planeta piensa. Si me comporto de una manera y concuerda con esa masa ingente, perfecto. Pero si no concuerda, quiéranme como soy, por favor. Es lo que hace la mayoría 😀

Cual ave Fénix…

Miércoles, 7 noviembre 2007

…renazco de mis pocas cenizas para volver a expresarme en este, mi lugar. Eso es lo bueno de todo, este es mi lugar, y por tanto, no tengo que pedir explicaciones por haber estado un año y un par de días sin comunicarme. Y además, mis posts no tiene que tener ningún sentido, como el que me dispongo a escribir.

Seguro que si alguno se ha pasado por aquí, estará hasta las narices de “Vivir en una isla”, pero he estado ocupado, y mucho. Haciendo cosas, trabajando, portándome mal, etc. Además, me he enfrascado en varios proyectos, uno de los más importante es mi Tahaxan, por lo que me ha sido imposible retomar mi blog, como le ha ocurrido a cientos (o, me atrevería a aventurar, miles) de personas antes que a mi, y eso que aún tengo varios artículos en modo “borrador” desde hace 1 año. Así que al final, lo único que he hecho es seguir a las masas :).

No voy a caer en la tontería de decir “nos vemos mañana” porque a lo mejor mañana no escribo (lo más probable) ni dentro de un mes. Quizás hasta pase otro año (espero que no), pero pase lo que pase, ¡échenme mucho de menos!

Vivir en una isla…

Domingo, 29 octubre 2006

    El otro día, hablando con una amiga mía, me sorprendió al exponerme de improviso lo que ella consideraba su “futuro ideal” (no recuerdo con exactitud las palabras que utilizó, aunque si se que me gustó más su definición). Y me sorprendió porque es bastante parecido al mío, si no exacto (bueno, y por que no esperaba que me dijese eso en ese momento). La idea es sencilla: habitar una isla desierta viviendo de lo que pesques o caces.

A simple vista, este ideal no encierra gran complejidad, pero yo creo que dice más de lo que parece. Si logran apartar de sus cabezas la imagen de cierto programa de televisión que juega con las mismas reglas, aunque bastante distorsionadas en ocasiones, y se centran sólo en el hecho que se cuenta, verán que, aparte de eso, se dicen otras cosas.

Se dice, por ejemplo, que no tendrás que vivir atado a ningún tipo de reglas. Esta es la conclusión más obvia, aunque yo quiero desgranarla un poco. Vivir alejado del mundo (que es inherente a vivir en una isla desierta, por definición, aunque en el mundo en que vivimos sea cada vez más difícil) significa no más control, tanto consciente como inconsciente. Y este último es el que más me preocupa a mi, ya que odio hacer o pensar cosas que tienen otro fin mas que el que yo creía que tenían. El control inconsciente es, por poner un ejemplo bastante obvio, el que se da en los mal llamados medios de la información mediante los anuncios. Vivir en una isla desierta significa no preocuparse por tener un coche mejor que el de tu vecino, el último televisor de plasma ultra-guanajo o los tenis  (“zapatillas deportivas”, para todos aquellos visitantes peninsulares o de más lejos, 😉 ) marcha Chupinango que lleva tal o cual machango estúpido con un sueldo mayor que el PIB de algunos paises sólo por darle patadas a un balón o realizar cualquier otra actividad que muchos otros pagan por hacer.

En definitiva, significa poder olvidarse de las cosas, del tener y querer más, para poder vivir sin agobios. Es un poco parecido a lo que cuenta Jorge Bucay en su historia “La Ciudad de los Pozos”. En la realidad, es muy difícil llegar a vivir en una isla desierta, pero puedes contentarte con vivir en una isla (en mi caso) o en otro lugar, y convertir tú esos momentos en lo que tú quieras. Quizás pescar un poco y cenar esta noche sin pisar el “super” 😉

Y tú que dices, ¿cual es tu ideal de futuro?

Localizando constelaciones

Domingo, 22 octubre 2006

Los pocos que me conocen saben que me gusta la astronomía (sobre todo la mitología que siempre se le asocia, aunque eso ahora no tiene mayor relevancia 😉 ), adivinar las constelaciones y demás… Y anoche, mirando hacia el cielo, discutía con una amiga si lo que veíamos era efectivamente la Osa Mayor o cualquier otra constelación, y tratábamos a su vez de localizar algunas otras luchando un poco contra la contaminación lumínica que reinaba en el lugar, la cual abundaba, por lo que poco fue lo que logramos ver.

Para que en otro momento no me vuelva a ocurrir eso, he estado buscando por nuestro querido Internet alguna guía de cómo localizar fácilmente las constelaciones, y me he topado con esta página que da algunos consejos prácticos (y gráficos, para los más vagos) para conseguir este fin.

Nada más, espero que le aproveche a más de uno 😀

Mi ordenador ha explotado…

Martes, 10 octubre 2006

…o ese parece ser el caso de la mayoría de mis amigos en la última semana. Creo que tengo una explicación matemática para esto, y es la siguiente: La funcionalidad de nuestro ordenador es inversamente proporcional a la falta que nos haga en ese momento. Por lo cual, a todos los nuevos integrantes de la Universidad y a algunos que llevan ya algunos años, tienen una necesidad imperiosa de usar sus ordenadores en esta primera etapa del curso, mientras que en verano lo usaban solo para decir tonterías por el MSN Messenger y dedicarse a bajar lo último del Julay de la Gomera. Por lo tal, en esta última semana el SAT de mi casa se ha visto colapsado por los siguientes problemas que cito en ningún orden en especial, para que se hagan ustedes una idea de la cantidad de cosas por la que los ordenadores pueden reventar hoy en día:

  1. A una persona el ordenador le iba demasiado lento (evidentemente usa Windows, pero eso es otra historia :)), por lo que realicé el habitual procedimiento de guardar en CD’s y quemar a todo bit viviente en su disco duro, para volver a meterle un virus enorme (léase Windows) junto con una partición Linux y todos felices.
  2. Otra persona apagó el ordenador mientras el susodicho Ventanucos XP le indicaba clara y jocosamente en pantalla “NO APAGAR MIENTRAS SE ACTUALIZA EL SISTEMA” o algo parecido, aunque esta persona debió creer que se trataba de la luz de la habitación y decidió reiniciar el ordenador porque “no iba a estar esperando”. Pues nada, tras intentarlo un par de veces, el sistema se rió de mi diciendo que iniciara de nuevo la instalación. Otra quemada de disco y reinstalación.
  3. Nuestro siguiente invitado tiene un mini problema con su línea ADSL, aunque el problema sigue sin solución de momento a espera de probar si es la propia línea y culpar de esta manera a Telefónica, o ver si es el modem-router, para culpar también a Telefónica por distribuir unos cacharros tan malos.
  4. El candidato número cuatro viene directamente de mi curro, en donde uno de los ordenadores dejó de conectarse a la red y mostrar un simpático mensaje parecido a “Falta no-se-qué VXD y ahora no me da la gana de arrancar”. Evidentemente cuando yo llegué el mensaje no aparecía y el sistema arrancó correctamente, pero sin red, aunque la tarjeta aparecía como instalada. Dos disecciones y una instalación de drivers después y aquello funcionó como una puncha.
  5. Este expediente X es mi favorito: El hermano de una amiga se dedicaba a ver películas y bajar música de Internet, cuando enderrepente el ordenador hizo *puf* (según ella, literal) y al encenderlo de nuevo mostraba el maravilloso mensaje temido por todos los informáticos (al menos hace unos 10 años, cuando era más complicado conseguir un disco duro nuevo): DISK BOOT FAILURE, INSERT SYSTEM DISK AND PRESS ENTER, lo cual viene a decir, más o menos, en Cristiano: “La has cagao pibe, acabas de perder tu música harcorita y tus fotos guarras”. Este problema está también por resolver aún, aunque espero que sólo sea un cable un poco flojo (pero estando en la época en que estamos, todos sabemos que las posibilidades pueden ser infinitas)
  6. Y por último para no alargar más aún esta chorrada, hago la presentación, como no, de mi propio sistema, el cual estaba celoso de la atención que dedicaba a los ordenadores de los demás y decidió explotar literalmente, quemando la fuente y reventando dos de los tres discos duros que tenía instalados (el sistema y toda la información desde hacía unos diez años… Si, tenía hasta lo que guardaba en mi 486, ¡que pasa!. Me queda el consuelo de que en el disco que se salvó tenía… 10 discos de música. Eso si, toda bajo Creative Commons. ¿No es un alivio?). Y aprovechando la noticia… ¿no le sobrará a nadie un disco duro de 10Gb Seagate, aunque no funcione correctamente? Necesito recuperar lo que había en ese disco, y consiguiendo una placa igual que la que tiene puede ser una opción, o cambiando las interioridades…

Pues nada, si te ha pasado algo parecido o estás celoso y quieres destrozar tu ordenador a martillazos y contárnoslo, sean bienvenidos sus comentarios, señores. Un saludo, y mimen a sus máquinas, que en cualquier momento pueden dejarles botados a diez minutos de entregar una práctica…

De chuzos, romanos y patos

Lunes, 11 septiembre 2006

Me ha entrado la fase “Guillermito” (¿Y porqué? ¿Y porqué?) y me ha dado hoy (bueno, en realidad hace bastante tiempo, pero uno es un hombre ocupado :D) por fijarme en algunas frases hechas que utilizamos muy a menudo y que en realidad nadie conoce en absoluto su significado real. Ahí vamos, con todos ustedes… ¡Guillermito!

Empezamos con una de las buenas: “Sudar como un pato”. Pero a ver, ¿desde cuando sudan los patos? ¿es porque están en el agua? Ños, entonces los peces deben estar ya hasta los mismísimos… (o hasta las mismísimas, por eso de las “huevas de pescado” 😉 :D). En serio, que levante la mano el primero que le ha encontrado sentido a este dicho popular (y quizás lo tenga, venido de una extraña anécdota que le ocurrió a no-se-que-persona allá por el siglo XVIJKL, que siempre las hay. Como la que le han querido sacar a la frase “A mi, plin”, que se cuenta que viene a través de la deformación de “A mi, Prim”, refiriéndose a Juan Prim, lo cual lo diría uno cuando le preguntaban acerca de sus inclinaciones políticas; o también que pudo ser lo que respondió una actriz famosa cuando le preguntaron acerca de sus amoríos. Sinceramente, ¿A quien le importa? O sea, ¿a quien no plin? :D)

“Más liado que la pata de un romano”, esta si está buena :D. Habría que ver a los romanos en su época dorada, seguro que en sus patas (los que llevaban pata, que a raíz de la aparición de un dicho como este sugiere que eran bastantes) llevaban todo el día una cuerda enrollada o algo parecido, por si tenían que tenderse los calzones y la camisa en medio de la plaza, o les daba por hacer puenting o escalada en el coliseo. ¡Hay que ver como se lo pasaban! Como diría el siempre hilarante Obelix… “Están locos estos romanos”.

Ha llegado la hora, después de haber entrado en materia, de hablar de una de mis favoritas: “Cayendo chuzos de punta”. Creo que debería comenzar explicando lo que es un chuzo. Pues bien, un chuzo es… esto… bueno, creo que todos… si, lo tengo… … A ver, ¿¿Qué carajo es un chuzo?? ¿¡Quien puede haber inventado una frase sobre algo que ni siquiera sabemos identificar!? Ahh… la inventiva humana… Y bien, creo que después de esta aclaración, no hará falta que les explique el porqué los chuzos caen de punta, ¿cierto? Me alegro de haber sido de ayuda. 😀

Y esto es todo por hoy. En cuanto llegue a mis oidos alguna simpática-pero-inexplicable frase, la expondré aquí para una nueva disección.

¡Nos vemos en la calle! (O no ;))

Superman… ¿vuelve?

Sábado, 12 agosto 2006

Como tantos otros “refritos”, hace poco se ha estrenado la nueva película de Superman: “Superman Returns“. Según reza el título, “Superman vuelve” (si, esa es la traducción, por si alguno tiene problemas… ¡Va por ti, Jeza ;)!) pero el volver conlleva haberse ido antes, y creo firmemente que esto no es verdad así que les expondré aquí mis razones:

Miren, no me gusta demasiado, pero alguna vez he bebido Coca-Cola, incluso puede que haya probado algún Mentos mientras lo hacía; muchas veces me gusta comer pollo o ternera; me encanta la comida china, ya sea en casa o en un restaurante chino; como muchas veces en algún restaurante como el McDonald’s o el Burger King; sin duda he probado la soja y tomo alimentos con aditivos; durante mi infancia me pegaba pegatinas por doquier; uso desodorantes para mi higiene personal y ambientadores en mi casa… ¡Y sigo de una pieza!

¿Y me dicen ustedes que ha vuelto Superman? ¡Pero si nunca me he ido!

P.D. Para los paranoicos, aclararé que muchos de los links solo llevan a mentiras bien extendidas, por desgracia. Si no eres demasiado aprensivo y quieres reirte un rato con las invenciones de la gente, te recomiendo que leas esto

¡Ya estoy de vacaciones!

Viernes, 11 agosto 2006

Oficialmente es el lunes 21 de este mes, pero sabiendo organizarse… 😀

¡Por fin podré hacer todas esas cosas que siempre quise y nunca pude! ¡Como… dormir! Bueno, espero que mis vacaciones me deparen algo más interesante que esta actividad propia de las marmotas y demás animales 🙂

Por lo pronto, esta es una lista de todas las cosas que me gustaría hacer con el tiempo que tengo ahora en mis manos:

  • * Salir con mis amig@s (Tengo muchísima gente a la que ver, sobre todo a dos elementos a los cuales prometí una sesión de cine en casa. ¡No me he olvidado!)
  • * Irme pa’l sur (Aparte de a mi madre, hay otra persona a la que quiero visitar ;))
  • * Terminar un montón de proyectos que tengo a mitad, entre ellos uno de la Universidad 😦
  • * Estudiar
  • * Ir a Candelaria caminando (Del 14 al 15 de Agosto. ¿Quien me acompaña?)
  • * Dormir
  • * Ir al cine (Por ejemplo, cine en El Socorro del 14 al 19 de Agosto. ¡Están todos invitados!)
  • * Buscarme novia, casarme, mudarme, tener hijos e irme de viaje por Europa en InterRail

Seguro que se me olvidan bastantes. Si lo veo necesario (que va a ser que no, pero bueno) ampliaré éste o añadiré otro post con los planes maravillosos que se me ocurran. Espero poder hacer todo lo que quiero, aunque en esa lista haya alguno que todo el que me conoce sabe que va a ser un poco imposible que consiga 😀

Porque al fin y al cabo… ¿¿Quién carajo estudia en verano??

¿Arrogancia… o inaptitud?

Jueves, 10 agosto 2006

Quizás el título de mi “artículo” sea un poco duro, pero no se me ocurre ninguna otra manera de describir lo que me ha pasado en mi trabajo durante estos días.

No, el problema no está directamente en mi trabajo (que aunque no sea el mejor de todos, no tengo demasiados motivos de queja). El caso es que en varias secciones de mi autoescuela (trabajo como informático) usamos un programa de una conocida empresa que suministra software para dichas entidades. El programa en cuestión nunca me ha parecido demasiado malo, pero no bueno en absoluto (su velocidad deja muchísimo que desear, por poner algún ejemplo), pero la palma se la ha llevado estos días al llegar hace un tiempo la última actualización del mismo.

Al realizarla (una operación bastante rutinaria, meter el CD, darle 4 veces a siguiente y listo. Hasta Bill Gates podría hacerlo ;)), vemos que todo el contenido anterior del programa se ha perdido misteriosamente, por lo que casualmente hablando con otro socio (no había tenido tiempo de llamar al soporte técnico) nos dice que existe un botón que recupera el contenido anterior. Bien, supongo que es ese botón al que le he dado unas quince veces y siempre me ha tirado el mismo error. Lo más que me gusta es que tenga que enterarme por un asociado, en vez de hacerlo por la documentación que se le suele incluir a un software cuando uno hace un cambio mayor… Con lo cual, intento llamar al soporte ténico para descubrir que “Nuestro servicio técnico está ocupado en estos momentos. Por favor, vuelva a llamar más tarde”… así durante todita la mañana. Mi jefe, que está muy preparado para este tipo de situaciones, me consigue el número de un tal Pepito, del soporte técnico.

Tras llamar al día siguiente (con todos los intentos, ya se había acabado el horario de oficina. ¿Horario sólo de mañana para una empresa de software?) el tal Pepito no se encuentra, así que me ponen con Juanito, que por lo menos pertenece al servicio técnico, el cual me dice que ese problema se soluciona volviendo a instalar todo, con lo que nos damos cuenta de que los discos que nosotros tenemos no valen para una nueva instalación, ya que cambiaron el sistema de protección de “disco llave” a “mochila”, y nuestros discos son de lo primero, pero nunca lo hemos notado debido a las tropocientas actualizaciones realizadas. Por lo tanto, me dice que me enviarán de nuevo un conjunto de discos con la versión anterior a la última. Sólo tengo que actualizar la versión que ellos me den con el último CD que hemos recibido y listo. A mi todo me huele a chamusquina, pero como tengo muchas otras cosas que hacer, lo dejo pasar…

Dos semanas después llega el susodicho paquete (que tuvimos que pagar, por supuesto, aunque me gustaría ver el contrato que tiene mi jefe con esta gente, ya que encima que es un problema que no ha sido causado por nosotros…) el cual procedo a instalar con toda celeridad, para comprobar (sin mucha sorpresa, todo hay que decirlo) que el programa sigue haciendo exactamente lo mismo… Utilizando una herramienta bastante útil para estos casos (un monitorizador de ficheros, que me indica a qué ficheros accede un determinado programa en cada momento) me doy cuenta de que el programa busca algunos ficheros en una ruta inexistente. Como paso de hacer chapuzas en mi trabajo, llamo al servicio técnico donde para mi sorpresa me lo cogen al instante (esta vez no ha habido voz maquinal que me indique “Gracias por llamar a LalaSoft”… ¿La usarán para excusar vacaciones del personal únicamente? Lo dejaré para un próximo post ;)), y tras explicarle mi problema a la “gris” señorita (¡no había ni inflexiones en su voz! Quizás esté harta de atender todo el día el teléfono) empieza la fiesta de verdad.

Me dice primeramente “Ese programa funciona” con lo que yo me quedo un poco a cuadros, y me dan ganas de decirle “¿Pero usted cree que si este programa funcionase yo la estaría llamando?”. Pero bueno, me contengo y le explico mis averiguaciones sobre la ruta inexistente. Tras repetirme lo de que el programa debe funcionar, añade una broma más al repertorio diciendo que “Eso nunca nos ha pasado aquí”. Vale, debo admitir que esta tiene un poco más de sentido, pero aún así creo que es bastante normal que a mi como cliente me importe más bien poco los problemas que hayan tenido en sus puestos, ya que el que intento solventar se encuentra en el mío. Me imagino un concesionario en el que tras llevarle mi coche a reparar porque se le ha roto la correa de la distribución a los 1000km me digan “Oiga, es que eso no nos ha pasado nunca aquí”… Espero que a esta gente nunca les exploten las tuberías del gas…

Tras explicarle unas 3 veces más de nuevo mi problema, me dice que espere, y pasados 5 minutos de inaguantable audición musical telefónica (¿quien elige estas músicas de espera? ¿Habrá tenido que soportarlas más de 2 minutos alguna vez?) me indica un lugar de donde bajarme un nuevo ejecutable principal, tras repetirme por décima vez consecutiva que “Eso debería funcionar”. Tras darle las gracias por su amabilidad y decirme que si tengo cualquier problema que les vuelva a llamar (si hombre, encima que pago la llamada para que me cuenten nada…), pruebo el ejecutable con el consiguiente (y de nuevo, nada sorprendente) fracaso. Así que, sin más remedio, me dedico a la solución “chapucera”, que gracias a Dios funciona a las mil maravillas (copia de todo el contenido en la ruta inexistente que busca el maldito programilla)

A todas estas yo me pregunto: ¿Es la arrogancia de saber que todas las autoescuelas de España usan por uno u otro motivo su software la raiz del problema? ¿O más bien es inaptitud pura y dura? Quizás sea una mezcla de ambas: Teniendo la seguridad de que tu software va a seguir siendo usado aunque tengas algún usuario descontento (¿a alguien se le ocurre algún otro caso similar? :D), te da también seguridad (valga la rebundancia) de que la calidad de tu servicio técnico no es un factor determinante para obtener un puesto en el mercado, ya sean tus programas lo más mediocre del mundo (que aclaro no es el caso más allá de lo nombrado al principio) o una maravilla andante (TAMPOCO es el caso ;)). El caso es que cada día está más claro que la cosa tiene que cambiar un poco…

Total, que aquí estoy, aún intentando instalar este maldito programa en una de las secciones (tarda muchísimo en copiar cada CD, así que eliminen esas miradas acusadoras de su rostro… ¡Realmente estoy trabajando! Sólo resulta que soy multitarea :D) porque se resiste mas bien bastante, pero si no han podido conmigo las vacas chifladas, los pollos constipados ni los peches empichados, va a poder un simple puñado de bits. ¡Lo lleva claro!

Peligros de la paquetería

Jueves, 10 agosto 2006

Hoy he sido víctima de un paquete. Si, lo digo en serio. No, no me ha caído encima ningún enorme bulto de 300 kilos, ni me he metido ni fumado nada de “eso” tan malo para la salud de uno, lo digo absolutamente en serio.
Tampoco es que el paquete no haya llegado, como cabría esperar… (porque todos debemos admitir que cuando uno espera un paquete tiene esa extraña sensación de que nunca vamos a verlo finalmente, que nos lo pueden haber abierto desde la oficina de paquetería hasta la vecina cotilla del piso de abajo, pasando por los repartidores, los guardias de seguridad que operan los rayos X, los que cargan en AENA… Si la verdad es que es para ponerse paranoico perdido :-P). El problema es que si llegó… Pero bueno, les relataré.

Primero, la emoción inicial (inocente de mi): “¡Por fin ha llegado!” me digo a mi mismo mientras suavemente intento abrir el paquetito (un bulto de unos 20 x 10 x 15 cm) de plástico en el que lo han envuelto… Y tras pasar esta primera “etapa” me encuentro con el problema “real”. Lo único que veo es una etiqueta hecha con un folio con mis datos y los de mi remitente. Y alrededor una cinta adhesiva que reza “Precinto de seguridad”. “Bueno…” me vuelvo a decir a mi mismo (si, no me digas que nunca has hablado contigo. Ahora va a resultar que soy el único loco del planeta, ¿no?) “… vamos a abrirlo rapidito para irnos a comer”. “¡Y un carajo!”, creo que debió responderme el paquetito, porque tras quitar unos 30cm de cinta, ahí seguía el maldito sin mostrar un ápice del contenido. Ya un poco acalorado empiezo a arrancarlo todo sin ton ni son… pero que va, eso no salía ni a tiros. Pero como uno es perseverante, tras 20 minutos de andar arrancando con las llaves, los dientes, el ambientador, el freno de mano (estaba en mi coche)… logré quitar finalmente lo suficiente para ver ALGO… ¡que resultó ser un montón de periódicos en donde también habían envuelto la cajita!. “Dios mío…” vuelvo a decirme a mi mismo (ya que aunque mi coche ha dado sus primeros pasos, aún se resiste a hablar) “… espero que esto sea el fin”. Bueno, casi que lo fue, aunque tras arrancar 20 páginas del periódico local de no-se-qué-lugar, logré abrir la cajita para encontrarme que contenía los suplementos deportivos, las esquelas y la programación del jueves por la tarde. ¡Y por fin, entre tanto papel sin sentido, una pequeña cajita blanca contenía mi preciado envío!

La verdad es que por un anillo de diamantes no me hubiese importado lo más mínimo estar media hora tranquinando con el paquetito. Pero anda que por un llavero
Moraleja: Si no le desean mal a nadie, NO le envíen ningún paquete. Les habla una víctima 😉